viernes, 2 de diciembre de 2011

Los cítricos

El género Citrus, al que pertenecen todos los cítricos, es originario de China e India. Los limones y las limas eran conocidos por los romanos, pero fueron los árabes los que extendieron los cítricos por el Mediterráneo y fue Colón el que los llevó al otro lado del Atlántico.
Cítricos
Se caracterizan por contener abundantes cantidades de vitamina C, flavonoides como los betacarotenos, rutina, licopeno, etc y ácido cítrico. La vitamina C que proporcionan ha hecho que sean utilizados desde siempre por su propiedades antiescorbúticas y para mejorar los síntomas de la gripe y el resfriado, como se refleja en este estudio reciente de Canadá.
Un remedio casero que ayuda a suavizar la garganta e hidratarnos en estos casos es una limonada caliente con miel. Lavamos un limón y cortamos un trozo de la piel, que herviremos 2 minutos en una taza de agua. Añadimos a continuación 2 cucharadas de miel y finalmente el limón exprimido. Tomar bien caliente.
La vitamina C está implicada en la producción del colágeno, el cual es necesario para el crecimiento y reparación de células, tejidos, encías, vasos sanguíneos y huesos. Además, tiene la propiedad de mejorar la cicatrización y mejorar la función del sistema inmunitario fortaleciendo las defensas generales del organismo.
El contenido en vitamina C varía ligeramente entre unos productos y otros, como podemos ver en la siguiente tabla:


Fruta
Vitamina C (mg por 100g)
Hidratos de carbono (g por 100g)
Naranja
51,8
8,25
Zumo de limón
48
1,2
Mandarina
41
10,8
Pomelo
40
6
Piña
18
11,3
Kiwi
68
9,79



También aportan fibra, aunque no en grandes cantidades. Su contenido de fitonutrientes y fibra soluble (pectinas) es especialmente relevante en la capa blanca que hay debajo de la corteza, motivo por el cual no interesa eliminarla  totalmente.
Hay datos que sugieren que las plantas de naranja, limón, toronja y mandarina pueden ser útiles para la producción de fitofármacos con acciones farmacológicas, como antiagregante plaquetario, antiedema, antinflamatorio, antioxidante, antiaterogénico, por lo que pudieran ser empleados en el tratamiento de la insuficiencia venosa crónica y en la prevención de las enfermedades aterotrombóticas. También hay recientes estudios que indican que el zumo de naranja reduce la presión arterial.
En cualquier caso, es preciso recordar que la naranja consumida en forma de zumo apenas contiene fibra y tiene menores cantidades de vitaminas y minerales que la naranja entera. Se sabe que la ingesta de frutas en forma de zumo aporta una menor sensación de saciedad que ingeridas en su forma entera, algo particularmente relevante dadas las actuales tasas de sobrepeso y obesidad. Si se desea consumir esporádicamente el zumo de la naranja, lo ideal es tomarlo recién exprimido, para evitar posibles pérdidas de vitamina C.
Tipos de cítricos
Además de los más conocidos como las naranjas, limones, mandarinas, etc, hay una gran variedad de otros que no lo son tanto, como:
*      El Ugli: Híbrido entre la mandarina y pomelo, cuyo sabor se asemeja más a este último. Es muy jugoso y es fácil de pelar.
*      La Toronja ó Cidra (no confundir con la calabaza de cidra): Rara vez se consume fresca (a veces confitada), pero su piel se utiliza en preparaciones de repostería, como aromatizante y en perfumería por su fuerte contenido en aceites esenciales.
*      La lima: La cocina de las Antillas y de México no se puede concebir sin la lima. Muy agria, tiene un toque de amargor ausente en el limón.
*      Los kumquat ó naranja enana: A pesar de su nombre y apariencia, no pertenece a la familia de los cítricos, sino a un arbusto del género Fortunella. En algunas especies la pulpa es demasiado ácida, y se come sólo la piel. Más frecuente es su preparación en almíbar, como postre típico de la cocina de Hong Kong. Se preparan también encurtidos.
Kumquats



Las mandarinas (Citrus reticulata), pertenecen a un género que incluye un número desconcertante de variedades que a menudo se confunden. Son muy dulces y aromáticas. Destacan las satsumas y las clementinas, estas últimas híbrido entre la mandarina y la naranja amarga. En China la cáscara seca de la mandarina se usa como condimento.
El pomelo y pomelo rosa, con un suave sabor amargo, se puede consumir partido por la mitad, espolvoreándolo con un poco de azúcar. También en zumos mezclado con otras frutas.




Grapefruit.
Recetas
-         Bizcocho de naranja
-         Naranjas cortadas en rodajas finas espolvoreadas con canela
-         Una estupenda forma de aprovechar las naranjas amargas es preparando una deliciosa Mermelada de naranja amarga, tan apreciada por los ingleses (Marmalade).


Seville Orange Marmalade
Va muy bien con la carne y es  ideal para acompañar con tostadas de pan de molde integral con mantequilla y por ejemplo un té Earl Grey, que destaca por estar aromatizado con esencia de naranja bergamota, variedad de naranja amarga.

TARTA DE LIMÓN Y MERENGUE



Lemon Meringue Pie Again1 lata grande de leche condensada desnatada
1 vaso de zumo de limón (aprox. el zumo de 3 ó 4 limones)
3 huevos
Ralladura de limón
1 pizca de sal
1 cucharada de azúcar
1 lámina de masa quebrada no hojaldrada (ó masa quebrada casera)

Masa quebrada casera
250 g de harina
125 g de margarina vegetal
Unas cucharadas de agua

En un recipiente amplio colocamos la harina con una pizca de sal y la margarina bien fría. Con ayuda de 2 cuchillos sin punta, la vamos desmenuzando dentro de la harina hasta que la margarina está en forma de pequeños grumos. Añadimos unas cucharadas de agua muy fría, la justa para que podamos estirar la masa con un rodillo, pero sin que se vuelva pegajosa.

Colocar la masa quebrada en un molde de tarta, colocar unos cuantos garbanzos por encima para evitar que la masa suba y cocer en el horno unos 10 minutos a temperatura media.  Pasado este tiempo, dejamos enfriar y retiramos los garbanzos.
Mientras, mantendremos el horno encendido al mínimo.
Separar las claras de las yemas con cuidado colocando las claras en un recipiente ancho apto para batir. Montar las claras a punto de nieve con la batidora de varillas, añadiendo poco a poco el azúcar.
Por otro lado, mezclamos en un cuenco la leche condensada con la ralladura de limón, el zumo de limón y las 3 yemas, con la precaución de añadirlas a la mezcla batiendo bien y pasándolas previamente por un colador para evitar que se formen hebras. Batimos enérgicamente y vertemos sobre la masa quebrada.
Finalmente,  extendemos el merengue sobre la mezcla anterior.
Horneamos a una temperatura de unos 150º unos 10-15 minutos ó hasta que el merengue y los bordes de masa estén dorados.
Dejamos enfriar antes de servir. Queda más rica preparándola de un día para otro.

Ø      Para saber más:


                                                                                  Por: Lati Escudero

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