viernes, 20 de julio de 2012

Pizzas caseras para cualquier ocasión

Aunque las pizzas comerciales no sean un alimento muy aconsejable por su gran contenido en grasas saturadas y sal,  podemos transformarlas en un plato saludable preparándolas nosotros mismos, empleando harina integral en la elaboración de la masa, incluyendo vegetales en abundancia y no abusando de la cantidad de queso o derivados cárnicos.

Garlic Mushroom, Ricotta and Rosemary Pizza with a Whole Wheat Crust



Para una  pizza mediana:
Preparamos una masa similar a la del pan integral  que aprendimos a hacer en el post anterior, pero esta vez no añadiremos miel, y sustituiremos   las semillas y los copos de avena por harina integral.  Añadiremos además un poco más de aceite de oliva a la masa para que resulte más esponjosa.
Una vez que hayamos formado y amasado una bola que no se nos pegue, dejamos fermentar la masa unos 45 minutos aproximadamente.
Transcurrido este tiempo, separamos un trozo de masa del tamaño deseado, y la estiramos y colocamos sobre una bandeja engrasada.
Cubrimos con los ingredientes deseados, por ejemplo:
-         Con espinacas y salsa al pesto: salsa pesto (con albahaca), espinacas frescas, aceitunas negras, ajo, queso feta, queso mozarella y tomillo.



pesto greek pizza

-         Con atún y tomate fresco: Preparamos un salteado con cebolla tierna, pimiento verde y champiñón. Cubrimos la masa con un poco de tomate frito, tomate en rodajas, atún en su jugo, el sofrito y cubrimos con queso rallado.


Mi mitad vegeta :D
-         Con pollo asado, maíz y piña…
-         Pizza de atún y verduras asadas


Vegan Veggie Pizza



A todas les va bien además una pizca de pimienta negra recién molida, orégano y unas gotas de aceite de oliva.
Horneamos unos 15 minutos (dependiendo del grosor de la masa), hasta que los bordes estén dorados y el queso esté bien derretido.
Servimos caliente o fría (de un día para otro es una opción estupenda para llevar de picnic ó a la playa por ejemplo) y acompañamos con una buena ensalada y una pieza de fruta del tiempo como la sandía ó melón ó melocotón.
Beneficios del pan integral
Y para cerrar el monográfico sobre el pan, rescatamos este estudio realizado por investigadores del Departamento de Ciencias Clínicas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, cuyos resultados fueron publicados en 'Nutrition Reviews' hace pocos meses. En él nos confirman que su consumo no está relacionado con la aparición de sobrepeso u obesidad, aunque destacan la importancia de que el grano empleado en su elaboración sea integral.
En concreto, la investigación 'Relación entre el consumo de pan, el peso corporal y la distribución de la grasa abdominal: Evidencia de los estudios epidemiológicos' evalúa si los patrones de alimentación que incluyen pan se asocian con la obesidad general o el exceso de adiposidad abdominal.
Para ello, los investigadores analizaron los artículos científicos publicados durante los últimos 30 años que se centraron en patrones dietéticos que incluyen pan --grano entero y refinado-- y su asociación con la obesidad.
De esta manera, los resultados de los 38 estudios epidemiológicos analizados determinaron que los patrones dietéticos que incluyeron pan de grano entero no influyen positivamente en el aumento de peso y puede ser, incluso, beneficioso para el estado ponderal.
Respecto a los hábitos alimentarios que incluyen pan refinado, la mayoría de los estudios transversales indican efectos beneficiosos, mientras que los de cohortes bien diseñados indican una posible relación con el exceso de grasa abdominal.
"A pesar de que muchos profesionales recomiendan que los obesos excluyan el pan de su dieta, la realidad es que la evidencia científica no apoya esta medida. La mayor parte de los estudios revisados sitúan al pan en una posición neutra respecto a la obesidad, y al pan integral en una posición claramente ventajosa", ha argumentado el catedrático de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Lluís Serra, uno de los investigadores.


Brown Bread
Por último, este experto ha apostado por reducir el consumo de azúcares y dulces y fomentar el uso de harinas menos refinadas, y "nunca reducir el consumo de pan".

Fuente del estudio: Europa Press
Por: Lati Escudero

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